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Cómo dar y recibir críticas entre compañeros sin dañar la confianza

Cómo dar y recibir críticas entre compañeros sin dañar la confianza

Las observaciones sinceras y concretas, hechas a tiempo y escuchadas sin ponerse a la defensiva, ayudan a mejorar el trabajo y a mantener la confianza entre compañeros.

Resumen del artículo publicado en martinfowler.com y recomendado por Digital Skills Institute el 21 de octubre de 2026.

Un mensaje de *commit* poco claro puede parecer un fallo menor, pero, si se repite pese a las observaciones de un compañero, puede acabar dañando la confianza entre ambos. La primera conversación debería centrarse en el mensaje concreto y en cómo explicar el motivo del cambio. Si los mensajes siguen siendo vagos, conviene señalar el patrón. Cuando tampoco así hay cambios, la conversación debe abordar el efecto sobre la colaboración: quien revisa el trabajo necesita abrir cada modificación para entenderla y empieza a confiar menos en el historial de cambios.

El intercambio de observaciones entre compañeros busca dos resultados: reforzar la confianza al reconocer lo que alguien hace bien y mejorar su eficacia al señalar lo que podría hacer de otra manera. Para que resulte útil, ha de ser sincero, próximo al momento en que ocurrió el hecho y posible entre personas con distinta antigüedad o responsabilidad. Un equipo puede parecer armonioso hasta que un plazo o un conflicto deja al descubierto problemas que todos habían advertido, pero nadie había mencionado.

Al plantear una crítica, conviene distinguir lo observado de las interpretaciones. Una pauta consiste en describir la situación, la conducta y su impacto. Si alguien se salta varias diapositivas durante una presentación, es preferible preguntarle primero por qué: quizá empezó tarde o hubo interrupciones imprevistas. Conocer ese contexto permite hablar de cómo adaptar la exposición sin atribuirle falta de preparación.

También ayuda pedir permiso para conversar y reservar otro momento si la persona no está preparada. Las críticas delicadas funcionan mejor en privado y cara a cara o por videollamada; un mensaje escrito facilita malentendidos y dificulta el diálogo. En vez de imponer una solución, una pregunta abierta puede ayudar a quien recibe la observación a encontrar una alternativa aplicable. El reconocimiento público, en cambio, puede ser adecuado cuando se trata de elogiar una conducta concreta.

Recibir críticas exige escuchar antes de defenderse y pedir aclaraciones cuando sean necesarias. Agradecerlas favorece que los compañeros sigan hablando con franqueza, aunque sus observaciones puedan ser incompletas o reflejar una interpretación distinta. Quien ofrece una opinión tampoco debe tratarla siempre como una norma: si no existe un criterio compartido, corresponde a la otra persona decidir si le resulta útil.

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